El partido de Agustín Tapia todavía no había comenzado y el court central ya tenía miles de personas alrededor. Afuera, cientos esperaban una foto o una firma del número 1 del ranking mundial. El ingreso de Tapia a la pista terminó de energizar el clima. Cada punto del catamarqueño de 26 años era seguido con enorme atención y cada error —fueron pocos— despertaba aplausos y gritos para impulsarlo.

“Cada grito de la gente es increíble. Pone la piel de gallina”, contó Tapia después de avanzar a las semifinales junto al español Arturo Coello, con 6-2 y 6-2 sobre el brasileño Lucas Campagnolo y el español Jairo Bautista. “Estoy disfrutando muchísimo, disfrutando de estar en familia. Se pasa rapidísimo. Intento, obviamente, estar concentrado cada vez que entro a la pista, pero a veces me puede el cariño”, agregó el mejor del mundo, rodeado por fanáticos que esperaban detrás de las vallas.

El favoritismo por los argentinos era evidente, pero el público mantuvo una particular deportividad durante toda la jornada: también hubo reconocimiento a las buenas jugadas de los extranjeros y ovaciones a varios rivales. Solo algunas acciones consideradas antideportivas, como disparos a quemarropa, despertaron silbidos desde las tribunas. Lejos del silencio habitual de los deportes de raqueta/paleta, el ambiente en Parque Roca se sostuvo ruidoso durante toda la jornada.

Y aparecían escenas poco habituales en otros disciplinas. Mientras los partidos se interrumpían durante los cambios de lado, sonaba cuarteto por los parlantes y buena parte del público acompañaba el ritmo. Incluso, para aportar más al show, cuando entraban los limpiavidrios sonó Batman Theme, la canción principal de la serie de televisión Batman, de 1966, lo que provoca un lindo momento de humor entre puntos.

Más tarde, una murga se instaló con bombos y trompetas en un sector alto de las gradas del court central y convirtió una pausa entre encuentros de pádel en una vivencia más propia del fútbol argentino que de un torneo de pádel. Incluso se llegó a escuchar canciones como “Brasil, decime qué se siente”, acompañadas por hinchas que agitaban banderas argentinas, uruguayas y… brasileñas.

Algunas de las figuras reconocidas dimensionó la magnitud del fenómeno. Carlos Tevez siguió buena parte de la jornada al costado de la cancha y luego se encontró con Tapia y los también argentinos Leandro Augsburger Federico Chingotto. También estuvieron Leonardo Ponzio Lucas Alario —que tras la victoria saludaron al catamarqueño, hincha de River—, y la organización recordó que en días previos habían pasado por Parque Roca otras figuras del fútbol, como Martín Palermo Fernando Muslera.

Sin embargo, el foco principal seguía puesto en Tapia. La reacción de los chicos cuando aparecía en escena se parecía más a la que genera una estrella de fútbol o de la música que a la de un deportista de una disciplina más pequeña. Incluso figuras acostumbradas a despertar ovaciones, como Ponzio y Alario, pasaban con relativa tranquilidad mientras buena parte del público seguía esperando una foto o un saludo de Tapia.

El español Coello se detuvo en el vínculo que genera su compañero con el público argentino. “Los argentinos idolatran de una manera especial”, explicó. Y profundizó sobre la figura de Tapia: “Representa muy bien lo que es ser un número 1. La gente ve eso”.

En Parque Roca la sensación de evento masivo no se limita a la cancha central. Fuera del estadio el predio funciona como una suerte de parque temático del pádel. Hay espacios gastronómicos repletos, activaciones de marcas comerciales, sectores para practicar, tiendas oficiales y largas filas de personas que esperando ingresar a puestos. La cola más larga tuvo lugar cuando apareció la española Marta Ortega Gallego, número 10 del mundo, en un espacio de Adidas para tomarse fotos. Muchos aficionado llegan a la mañana y permanecen hasta la noche en el lugar. Y entre enfrentamiento y enfrentamiento recorren los stands. El movimiento nunca se detiene.

Esa diversidad se ve en las tribunas. Hay banderas de Catamarca, Córdoba, La Pampa, Salta y Uruguay, además de espectadores brasileños en algunos encuentros. Incluso españoles e ingleses. En varios sectores del estadio, los acentos se mezclan constantemente.

El crecimiento del pádel en la Argentina aparece también en las cifras. Según explicó Brito, la cantidad de patrocinadores del Premier Padel de Buenos Aires creció de manera exponencial desde las primeras experiencias en el país. “La gente está loca por el pádel”, resumió el dirigente. Y amplió: “Para un torneo de pádel, que vengan 15.000 personas durante varios días no es común”.

La portuguesa Sofia Araujo, semifinalista en el cuadro femenino junto a la española Claudia Fernández, destacó el ambiente argentino. “Es uno de los países donde más se siente este deporte”, resaltó. Y añadió: “La gente está enferma, entre comillas, con el pádel”.

Llegada la noche, el movimiento de este viernes en Parque Roca casi no disminuyó. Aunque algunas de las principales figuras ya se habían retirado, las tribunas seguían llenas y los pasillos continuaban repletos. El Premier Padel de Buenos Aires volvió a mostrar algo que los protagonistas remarcan cada temporada: el campeonato dejó de ser solamente una competencia deportiva para convertirse en un fenómeno social que tiene identidad propia.