Aunque la apertura oficial estaba prevista para las 19.30, el clima festivo se sentía desde mucho antes. Familias, grupos de amigos, parejas y turistas comenzaron a concentrarse frente al escenario, montado sobre Corrientes y de espaldas al Obelisco, mientras otros recorrían el circuito temático instalado sobre la misma avenida, con seis estaciones que reconstruían distintas etapas de la historia cultural porteña.

Entre Callao y Rodríguez Peña, la primera parada trasladaba al público a 1936, el año de inauguración del Obelisco, con canillitas, lustrabotas y personajes vestidos de época. Más adelante aparecía el universo del tango porteño de los años 40 y 50, con bandoneón en vivo, cantantes y bailarines.
El recorrido continuaba con la psicodelia y la revolución pop de los años 60; la cultura del vinilo y los DJ de los ’70; el neón y la estética pop de los ’80 y ’90; y finalmente la cultura urbana de los 2000, con DJ sets y performers contemporáneos.
A las 19.30 comenzó formalmente la celebración. Noventa años antes en la misma fecha, la ciudad de Buenos Aires conmemoraba el cuarto centenario de su primera fundación por parte de Pedro de Mendoza.

En ese contexto histórico, la intendencia porteña impulsó la construcción de un gran monumento que simbolizara la modernidad de la ciudad y sirviera como emblema de los festejos. Así nació el Obelisco, inaugurado el 23 de mayo de 1936 con la presencia del entonces presidente Agustín P. Justo.
Los nietos de Alberto Prebisch, el arquitecto creador del Obelisco y también de otras obras emblemáticas como el monumental vecino: el teatro Gran Rex, subieron al mirador para dar inicio a los festejos. “Vamos a estar todos los nietos ahí honrando a nuestro abuelo”, había planteado, emocionada, Adela Prebisch un día antes a LA NACION.
Un grupo de casi 30 familiares de Presbich estuvieron en la Plaza de la República y, muchos de ellos, subieron al mirador para ver la obra del creador del Obelisco desde lo alto.
Muchos turistas se van acercando a la Plaza de la República sorprendidos por las actividades. Miran y sacan fotos de las proyecciones sobre el monumento con la frase “la ciudad más linda del mundo” y un “90 años” en la punta del Obelisco.
Muchos artistas también se acercaron al aniversario, como los integrantes de Arte en el Pecho, un grupo de 18 artistas plásticos que convierten las calles de Buenos Aires en una galería ambulante usando el propio cuerpo como expresión y soporte. “Decidimos venir hoy, en una noche emblemática y festiva para el país, a celebrar los 90 años de este monumento tan imponente, donde todo el mundo tiene una fotografía. Yo no soy argentino, pero ya soy de este corazón. Cuando vine acá, lo primero que hice fue sacarme una foto dentro del Obelisco”, explicó José Hap, integrante venezolano del movimiento artístico.
Espectáculo visual

El momento central de la noche llegó a las 21, cuando comenzó el gran espectáculo audiovisual. Sobre la superficie del Obelisco se proyectara un mapping 3D acompañado por música en vivo interpretada por la orquesta dirigida por Damián Mahler.
A las 22 habrá una segunda función del show audiovisual y musical, mientras que más tarde, a las 23, llegará el momento del homenaje a Astor Piazzolla, el compositor argentino, con la presentación de la orquesta Por Siempre Astor.
Ya entrada la madrugada, se espera que Joaco Burgos aporte el tramo de rock nacional antes del cierre definitivo, entre las 00.50 y la 1.30, que encabezará el dúo argentino No Name, integrado por Tomás Torres Agüero y Diego Juez, con música afro house y melodic techno.




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