El Gobierno porteño publicó la Resolución 53/SECH/26, que marca un antes y un después en la gestión de residuos reciclables. Por primera vez desde que los recuperadores urbanos fueron incorporados al servicio público, la recolección dejará de organizarse únicamente mediante convenios con cooperativas.

A partir de ahora, el servicio se adjudicará mediante licitación pública, en la que cooperativas y empresas privadas competirán bajo las mismas reglas. El objetivo central es fortalecer la economía circular, aumentar la recuperación de materiales y mantener los principios de la Ley de Basura Cero, pero con mayor competencia y control.

Antecedentes históricos

El esquema actual tiene raíces en la crisis de 2001, cuando miles de personas comenzaron a recuperar cartón y papel en las calles. La Ley 992 los incorporó al Servicio Público de Higiene Urbana, organizando la actividad mediante cooperativas. Luego, la Ley 1.854 de Basura Cero consolidó el modelo, fijando metas de reducción de residuos y formalizando a miles de cartoneros.

Hasta ahora, la relación entre el Gobierno y las cooperativas se manejaba mediante convenios sin competencia abierta. El nuevo esquema introduce mecanismos propios de una contratación pública: presentación de ofertas, evaluación técnica y económica, garantías, penalidades y adjudicación por puntaje.

El nuevo esquema mantiene mecanismos de preferencia para cooperativas:

  • Al menos una de las seis zonas deberá adjudicarse a una cooperativa, siempre que presente una oferta técnicamente admisible y competitiva.
  • Se les otorga prioridad en caso de empate.
  • Se asigna puntaje adicional a quienes incorporen trabajadores provenientes de cooperativas de recuperadores urbanos.

Con esto se busca reconocer el rol histórico de las cooperativas en la gestión de residuos, aunque ya no habrá adjudicaciones directas ni convenios específicos.

División territorial y centros de reciclado

La Ciudad se dividirá en seis zonas operativas, cada una licitada por separado y con exclusividad de servicio por 24 meses.

ZonaComunasBarrios principalesCentros de reciclado asignados
Zona A1 y 4Retiro, San Nicolás, La Boca, Barracas, ConstituciónBarracas y Cortejarena
Zona B2 y 14Recoleta, PalermoSaavedra
Zona C12 y 13Belgrano, Núñez, Villa Urquiza, ColegialesNúñez y Constituyentes
Zona D11 y 15Villa Devoto, Villa Crespo, Chacarita, La PaternalBalbastro
Zona E7, 8, 9 y 10Flores, Lugano, Mataderos, Liniers, FlorestaChilavert y Corrales
Zona F3, 5 y 6Balvanera, Almagro, Caballito, BoedoVarela

Los oferentes podrán proponer centros propios, siempre que cuenten con habilitaciones correspondientes.

Alcance del servicio

El adjudicatario tendrá a su cargo:

  • Recolección diferenciada domiciliaria.
  • Retiro en Puntos Verdes y de grandes generadores.
  • Recepción de residuos de contenedores verdes.
  • Traslado, clasificación, acondicionamiento y comercialización de materiales reciclables.
  • Campañas de promoción ambiental para fomentar la separación en origen.

Se trata de una contratación integral: un mismo operador administrará todo el recorrido del material reciclable, desde que un vecino deposita una botella hasta que se convierte en materia prima para la industria.

Ingresos y riesgos

El adjudicatario tendrá dos fuentes de ingresos:

  1. El canon por prestar el servicio público.
  2. La venta de materiales reciclables (cartón, papel, plásticos, vidrio, aluminio).

El pliego establece que el contratista asumirá íntegramente el riesgo del negocio: no podrá reclamar compensaciones si disminuye el volumen de residuos, cambia su composición o caen los precios de los materiales.

Este esquema se inscribe en la economía circular, que busca extender la vida útil de los materiales y reducir la generación de residuos.

Evaluación de las ofertas

Las propuestas se analizarán según:

  • Experiencia empresaria y antecedentes en servicios similares.
  • Capacidad técnica y operativa.
  • Solvencia económico-financiera, con balances auditados y certificaciones impositivas.
  • Infraestructura, logística, certificaciones de calidad y organización del servicio.

El objetivo es garantizar que los adjudicatarios cuenten con respaldo suficiente para sostener un servicio considerado esencial.

Impacto para los vecinos

Para los porteños, la licitación no implica cambios inmediatos:

  • Seguirán depositando reciclables en contenedores verdes y Puntos Verdes.
  • Continuarán viendo camiones y cuadrillas trabajando en los barrios.
  • Los centros de reciclado seguirán funcionando.

El cambio se dará “detrás de escena”: quién administra el circuito y bajo qué reglas. La expectativa oficial es que la competencia profesionalice la prestación, optimice la logística y fortalezca los controles de trazabilidad.

La licitación redefine el modelo de gestión de residuos secos en Buenos Aires. Se pasa de convenios a contratos licitatorios con mayores exigencias técnicas y financieras.

El impacto cotidiano para los vecinos será limitado, pero la Ciudad busca mejorar la recuperación de materiales y cumplir las metas de la Ley de Basura Cero.