El 2,9% de inflación para el mes pasado no solo marcó una fuerte aceleración con respecto al mes anterior (1,8% en junio), sino que se alejó de las estimaciones de alrededor del 2% que economistas y consultoras habían definido para el dato nacional, que se conocerá el jueves. Y si bien la escalada interrumpió el proceso de desaceleración, el dato estuvo afectado por cuestiones estacionales y factores metodológicos.

Julio es un mes de marcada estacionalidad, que suele impactar en la dinámica de los precios. Además de las bajas temperaturas, que afectan a verduras, hortalizas y otros productos frescos, la llegada de las vacaciones de invierno inaugura una ‘temporada alta’ para actividades y rubros económicos como el turismo (viajes y hoteles), el esparcimiento (teatro, paseos y espectáculos infantiles) y la gastronomía. Así lo reflejaron los datos del Idecba, que tuvo a estos segmentos con ajustes por encima de la media (5,8% para recreación y cultura, y 5,3% para restaurantes y hoteles).
Pero ese factor no explica por sí solo el salto en el IPC porteño, que tiene que ver también con cuestiones metodológicas de este indicador. Para medir la inflación en la Ciudad, además de un relevamiento de precios propio, el ente estadístico porteño usa una canasta diferente, con mayor ponderación del rubro de servicios, porque toma en cuenta una Encuesta de Gasto de los Hogares más reciente (2017/2018).
Al medirse la inflación porteña, el rubro de paquetes turísticos pesa 1,26%, mientras que los servicios de alojamiento representan el 1,54% del índice. En cambio, en la medición nacional, estos componentes tienen una ponderación del 0,5% para la región del GBA y aún menos en otras regiones del país. En julio, el relevamiento de precios en la Ciudad reflejó un aumento mensual del 26% y 29,1% en estos rubros, además de un salto del 21,7% en pasajes aéreos (los tres, estacionales), lo cual empujó hacia arriba al dato de inflación.
Otro factor clave es el de los alimentos y bebidas, cuyos precios (según la medición de precios porteña) aumentaron en promedio 1,9 y estuvieron por debajo del promedio general. A la inversa de los casos anteriores, en el IPC porteño los alimentos tienen una ponderación menor (17,13%) que en el Indec (26,93%), que toma como referencia para su canasta de referencia una Encuesta de Gastos de los Hogares anterior (2004/2005). El organismo estadístico, en efecto, tenía lista la actualización de su índice a comienzos de este año, pero la resistencia del Gobierno Nacional (Javier Milei y Luis Caputo) terminó con el cambio abortado y con Marco Lavagna eyectado de la dirección de la entidad.
Más allá de tratarse de mediciones de precios diferentes, tanto de productos como de regiones, este es otro punto que anticipa un dato nacional menor al del Idecba. “Corrigiendo las diferencias de ponderación intra-bloque en los rubros afectados, la estimación de inflación porteña baja a 2,3% mensual. Nosotros mantenemos nuestra proyección de 2% mensual para el IPCN, pero consideramos muy probable que el dato se ubique por encima de ese número, con riesgos al alza por ajustes tarifarios nacionales pendientes en gas, agua y transporte y por el aguinaldo”, completaron en la consultora Outlier.





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